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CON TAN SOLO UNA MIRADA

  • Foto del escritor: Sophia Contreras
    Sophia Contreras
  • 10 jun 2020
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: 11 jun 2020

Caminando por la vida, paso mis días buscándote, con una fe mucho más ardiente que le fuego de una vela, y se que ya no puedo detenerme ahora, porque… desde aquel día en que por primera vez te cruzaste en mi camino, tan sonriente, tan segura de ti misma, con aquel hermoso e inigualable brillo en tus ojos y con esa sonrisa casi angelical me preguntaste:

- Disculpa, donde tengo que ir, para entregar estos papeles.

Petrificado por la dulzura y delicadeza de su voz solo pude decir:

- Eh, Eh, El siguiente pasillo a la izquierda.

Titubeando y con una expresión un tanto desorientada.

Le pregunte a mi compañero si sabía cuando volverías, así que me prepare para aquel día, vestía mi mejor traje, me había perfumado del todo, realmente me había esmerado por parecer mucho más atractivo pero… Pero ella nunca llego.

Un día, un hermoso día de verano paseaba por ahí buscando los ingredientes para un rico platillo que tanto me gustaba preparar, cuando ¡ME GOLPEO! Flores y hojas volaron por doquier, decidí ayudarla a levantarlo todo, nuestras manos se tocaron… Nos miramos tan profundamente a los ojos que yo llegue a tocar su alma, con tan solo una mirada...

- Lo siento, tengo que irme… ¡gracias! , DIJO.

Y yo solo fui capaz de ver su hermosa silueta alejándose en el ocaso, ya que esos ojos, sus hermosos ojos me habían dejado boquiabierto.

[Pasaron un par días]


Yo caminaba por la acera, lleno de esperanzas porque hoy era el gran día, si lo hacía bien, lograría el ascenso que tanto había estado esperado, ¡cuando te vi pasar…! El camión en el que te vi freno bruscamente y tú bajaste corriendo de el, me sonreíste…

- Lamento lo de hace unos días, nunca pude disculparme realmente…

Me dio una rosa, una radiante rosa roja ¿a mí? Un simple extraño al que le había sonreído un par de veces. –

¡OYE TÚ APRESURATE! Aún tienes que hablar con los inversionistas y no quiero hacerlos esperar, ¿¡vienes o no!?

Solo pude sonreírle y salir corriendo de ahí.

No volví a encontrarle jamás… o al menos eso pensé.

[Y fue así como al llegar el otoño]

Él, como hacía todas las mañanas, al sonar de su despertador lo lograba silenciar de una forma bastante somnolienta ,como si estuviese programado para ello, pero, esta mañana tenía algo único. Por fin se había levantado de la cama sonriente como si supiese que este sería un día especial, de una forma un tanto extraña, uno de esos días en los que despiertas con el sonar de tu canción favorita dentro de ti, al darse cuenta de la hora se levantó bruscamente y salió corriendo de la cama, después de arreglarse y preparase un café exprés emprendió el viaje a su trabajo, conduciendo como lo hacía todas las mañanas…

Ella como todas las mañanas se levanta tranquilamente con el primer rayo sol que atraviesa su ventana y despierta a su madre la cual era ya de una edad bastante avanzada y al mirarse en sus ojos, logro saber que este sería un día especial de una forma un tanto extraña, como si su canción favorita sonara dentro de ella, esa mañana decidió cocinar hotcakes y jugo de naranja para ella y su madre pues era el desayuno favorito de esta, al tomar el metro de Madrid rumbo a la florería donde trabajaba, ella no sabía que se encontraba en el comienzo de una increíble odisea.

Él Tras un largo día de trabajo, lleno de papeleos y hojas por firmar se reúne con su jefe y este decide felicitarlo por el extraordinario desempeño de sus labores:

- Tú sigue así y posiblemente algún día logres ese asenso que tanto deseas.

Al salir de su trabajo, y después de un par de minutos llenos de frustración porque su auto no encendió, por mas que lo pateo y lo insulto, el auto no respondió a ninguno de estos, respiro profundamente y sonrío, pues pensó que esto no arruinaría el gran día que estaba teniendo, así que decidió ir en busca del metro para poder regresar a casa.

Ella pasó el día haciendo arreglos florales y viendo enamorados entrar y salir de su tienda. Soñando con un día ver al hombre que cambiará su vida entrar por esa puerta, su florería siempre estaba llena de música, pues la chica de los ojos mas hermosos del mundo soñaba convertirse en una increíble bailarina, subir al escenario de un auditorio repleto de personas con una luz tenue alumbrando cada uno de sus pasos, bailando al son de una dulce melodía que hiciera vibrar cada uno de sus músculos.

Fue así con el pasar de las horas, llego el momento de regresar a casa, pues ya podía sentirse el crepúsculo del anochecer que estaba por llegar.

Él después de una larga caminata, llego a la estación del metro lleno de personas por doquier y por un momento se quedo perdido en su canción favorita, esa canción que aún conociéndola desde niño, se la dedicaría a la mujer que llenaría cada uno de los aspectos de su vida y se quedo perdido en ella por exactamente 4 minutos con 11 segundos…

Cuando de repente te vi pasar… En aquella estación del metro rumbo a Madrid, miles de personas pasaban por ahí muy preocupados por seguir ocupados, entonces… Me miraste, te mire y tu solo te sonrojaste, justo ahí, podría jurar que el tiempo se detuvo pero, las personas a nuestro alrededor seguían moviéndose por doquier, ¿debería cruzar la estación? ¿Tomarte de la mano y besarte sin siquiera saber tu nombre? Justo ahora, seguir mi camino ¿suena mucho más fácil no? ¿Tal vez no sea una idea tan descabellada después de todo?, tal vez y solo tal vez no perdería nada arriesgando, así que me arme de valor…. Camine hacia ti, confiando totalmente en mí, la puesta del sol parecía iluminar el largo camino hacia ti con el ultimo rayo de luz que le quedaba…. Llegue a ti, estábamos tan cerca que dejamos de ser extraños, tome tu mano, tome tu mano &...



Supe que mi lugar, siempre estuvo junto a ella…

 
 
 

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