top of page

La vida de un hombre sin sentido.

  • Foto del escritor: Sophia Contreras
    Sophia Contreras
  • 1 jul 2020
  • 9 Min. de lectura

Actualizado: 17 ago 2022


(usa audífonos, escúchala, cierra tus ojos, siéntete, vivete, respirate, escúchate y léeme)



LA VIDA DE UN HOMBRE SIN SENTIDO.


Hace un par de meses comencé a escribir la historia sobre un hombre que había perdido el sentido de su vida, un hombre que en principio parecía normal, justo como cualquier otro hombre sobre la tierra, pero, con un sueño tan grande que parecería irreal, sino fuera por el fuego en sus ojos, con una sonrisa sin igual y un enorme amor sobreprotector de esos que juraría ya no hay, pero, un día sin explicación aparente y sin importar realmente porque todo eso se esfumó, todo en su vida se extinguió junto con el fuego en sus ojos, después de enfrentarse a miles de adversidades y sin saber realmente ¿por qué?, no podía huir de la incertidumbre que se apoderaba de su ser al nivel mas alto de todos, verlo, te juro era como ver un edificio derrumbarse por el mas delicado roce con sus emociones aún cuando este se hiciera con la flor mas delicada del jardín; y me aterre por él, era como si estuviera ebrio de angustia y desesperanza, sentí una monstruosa empatía al escucharlo hablar de lo poco que amaba estar aquí, de las enormes inseguridades con las que tenía que vivir cada adía, y lo que le aterraba compartir lo poco que tenía con el mundo que lo rodeaba, era como si lo único que buscará en la vida fuera conectar con alguien, escuchar sobre un mundo sin males y ser abrazado por horas, algo que lo hiciera sentir importante y le dijera que estaría con él pase lo que pase, sentí mucho miedo al escuchar su silencio entre lineas cuando paraba de hablar, un silencio que gritaba por ayuda, que suplicaba ser escuchado, que quería que el mundo supiera que estaba ahí y fue así, como después de escribir un sin fin de lineas hablando de alguien mas poco a poco comenzaba a escribí sobre mi, sobre mis miedos, mis demonios, mi sufrir, pude notar que escribí sobre las lagrimas que nunca derrame, sobre los enojos que siempre me tuve y sobre el cariño que nunca me di, escribí sobre el hombre que solía ser y sobre lo que creía que hasta ese momento ya no era, porque sin darme cuenta yo era el hombre con la vida sin sentido.


Al saberlo no pude hacer mas que preguntarme ¿cuál era el sentido de mi vida? ¿por qué estaba aquí? ¿a donde caminaba cada día? ¿por qué despertaba y que es lo que realmente soñaba?, pero, justo ahora no podía encontrar una respuesta concreta, no una que me llenara, que me hiciera sentir que ese era el lugar correcto, porque hablando con entera sinceridad creo que nadie lo sabe con seguridad, solo hablamos y repetimos lo que creemos que el mundo quiere escuchar, lo que nos dicta una sociedad que es lo correcto, hablamos de aquello que creemos hará sentir orgullosas a las personas con las que nos rodeamos, porque , no hay nada en el mundo que capacite tanto a una persona para sobreponerse a las dificultades externas y a las limitaciones internas, como la consciencia de tener una tarea en la vida, y en este momento yo sentía que la mía se había esfumado, pero ¿en que momento se fue? si yo podría jurar que lo tenía todo, un trabajo ideal, amigos que se habían convertido en familia, viajes y situaciones inesperadas, una familia amorosa, al amor de mi vida ¡carajo! ¿como llegue a esto?, aún estando rodeado de actividades que parecería de una vida soñada mi tarea en la vida no estaba, mi razón para vivir se había perdido en el camino y eso había estado condicionando mi fuerza, limitando mis sueños y me había despojado del amor.


Al escribir sobre él, note como mi actitud había decaído, deje de tener ese brillo en los ojos, el apetito de comerme al mundo se perdió, de cambiarlo todo lo olvide y el deseo intrínseco de mejorar cada día se fue, mis manos y hombros colgaban al caminar y un desagradable peso en los tobillos que parecía frenar mi andar, sentía como se había dificultado mi toma de desiciones desde lo mas básico y banal, mi memoria había decaído y pareciera que mi característica sonriente personalidad se perdió en el camino, pues me encontraba en un estado constante de inquietud y nerviosismo, tal vez por que mi capacidad de dormir se limitaba a 4 horas diarias en las que el descanso ya no significaba nada para mi, pues la tremenda ansiedad por el futuro me tenia demasiado ocupado como para dormir, hasta que un día, uno de esos días lluviosos de otoño en los que se une el tiempo, la lluvia, la escarcha y el viento, donde los olores a tierra mojada te transportan a momentos que parecían olvidados y el sonido de las gotas golpea tu ventana sin cesar, uno de esos días donde puedes sentir la brisa entre tus dedos con claridad y donde la noche parece sin final, decidí escuchar mi silencio con claridad, me concentre en lo que mi cuerpo quería decir, preste atención a los latidos de mi corazón, a su constancia y al golpeteo en el pecho que creía era casi imperceptible, note la fuerza en mi respiración y el viento recorriendo mi interior, pude sentir como cada uno de mis músculos se expandía al respirar, sentí mis brazos, mis manos y mis piernas con esa energía y fortaleza que no sabía que estaba ahí, por primera vez en mi vida pude notar a conciencia que estaba vivo, me sentí vivo y no solo filosóficamente sino literalmente pude sentir que estaba vivo, note con extrema claridad el pulso en mi sangre recorriendo mi cuerpo con fuerza en cada respiración, era como cerrar los ojos y escuchar a mi cuerpo gritándome desde lo mas profundo de mi ser "¡ESTOY AQUÍ! no te rindas, aún estamos lejos de caer, aún no es tiempo de ceder, tengo mucho por entregar al mundo"...


Y entonces lo supe, supe que me encontraba en el punto mas bajo de toda mi vida...


Un punto donde caer mas bajo ya no era una opción, pues solo había un camino si decidía seguir bajando, pareciera que mi vida tenia por lo menos unos 10 años caminando en esta dirección y desde aquí todo se ve muy diferente, no porque ella haya cambiado sino por que decidí verla de manera diferente, decidí no prestarle atención al sonido, a los pulsos, a los colores, sabores y olores que tiene el mundo, preferí ser quien se engañase a si mismo diciendo que todo estaba bien, mientras observaba mi mundo derrumbarse, era como si en mi vida sonara "Nearer my God to three" de fondo y yo solo fuera un espectador de mi propia vida hundiéndose sin poder evitarlo y sin querer realmente hacerlo, simplemente me traje hasta aquí, pero, a pesar de ser consciente de ello es como si no pudiera evitarlo, como si algo me tuviera aferrado a este sentimiento, un duro y aplastante sentimiento que termino por nublar mis días soleados, bloqueo mis oídos con un ensordecedor sonido a ciudad, quemo mis papilas gustativas haciéndome olvidar mis sabores favoritos, así como de lo mucho que disfrutaba al sentirlos entre mis mejillas, los hermosos colores que te ofrece la vida y los emotivos recuerdos que te evocan los olores.


No porque crea que nunca antes he estado aquí o nunca volveré a estar quiere decir que dejare las cosas justo como están, la realidad es que todos estuvimos, estamos o estaremos aquí y agradezco mucho que sea así, pues nadie podría apreciar las cosas bellas que tiene la vida si no conociera lo oscuro, duro y malvado de ella, es por eso que en este momento he decidido detenerme.....


respirar....


escucharme...


y valorar todo lo increíble que mis sentidos han tenido la fortuna de apreciar, las hermosas personas que me he topado a lo largo de mi vida, el sin fin de historias que tengo para narrar y las aun mas increíbles historias que no puedo contar, los lugares tan hermosos que he pisado, los sueños que he tenido, los deliciosos sabores que he compartido y el amor tan grande que a mi vida ha llegado, en millones de formas distintas, dentro de millones de personas distintas, en millones de lugares distintos y sé, que esto no es malo, es parte de la naturaleza humana caer, golpearte, levantarte y luchar, mi vida esta cambiando demasiado y tal vez lo hace mas rápido de lo que esperaba iba a cambiar cada día, pero se que estoy en el lugar ideal, rodeado de amor a donde quiera mirar, solo hace falta echar un vistazo y observar que es momento de despejar todo ese espacio que ocupo en la mente para ofuscarme en el dolor que estoy sintiendo ahora, en las lagrimas que no he derramado y el amor que he derrochado desde hace ya bastante tiempo, ya que, perder el equilibrio es parte de vivir una vida equilibrada,


Ya es momento de enfrentarme a mi, a los demonios y gigantes que había detrás de los muros que construí en mi cabeza, esos muros que por tanto tiempo me aislaron del resto del mundo, pues mi miedo fue el vencedor en prácticamente todo los momentos de mi vida y justo ahora era como si mi miedo soplase y apagara todas las luces dentro de mi cabeza hasta dejarme en completa penumbra y fue ahí, en completa oscuridad donde pude notar que mis miedos se acercaban a pasos de gigantes con demonios riendo por doquier y mirando lo que fui, no hubo mas que ocultarme en la muralla y quedarme ahí en donde creí estar solo y a salvo, pero, la curiosidad llegaba a mi y tenia que saber si ellos seguían ahí, así que, al disponerme a subir mis murallas y notar que ellos seguían aquí, supe que tenia que enfrentarlos o nunca se irían, decidí tirar mi muralla abajo; y al estar expuesto, el amor, la confianza y el valor eran luces que comenzaban a encenderse a mi al rededor, dejándome ver con claridad todo ello que me había estado lastimando por tantos años, nos observamos mutuamente por horas reconociéndonos, para lo cual tuve que ser consciente de todo el daño y dolor que había generado a quienes amaba y a mi al no enfrentarlo y al huir a ello, tuve que reconocer todo lo que había hecho mal y replantearme aquello que creía había hecho bien, pues era necesario entender como es que llegue aquí y porque decidí quedarme tanto tiempo así, alimentándolos de dolor pues hasta este punto no había sido mas que un espectador de mi vida escondiéndome detrás de una mascará sonriente, de todo aquello que generaba dolor, tristeza o enojo simplemente dejándolos fuera de mis murallas pero dentro de mi mente estaba constantemente alimentando mi demonios y gigantes con ello, día con día, así que me dispuse a conocerlos, a conocerme a fondo.


Supe que esto comenzó hace 10 años aproximadamente, mas o menos cuando el insomnio llegó; crecí con una latente idea que todo debía ser perfecto y desde pequeño entendí que no podía equivocarme porque eso haría que mis padres, mi familia y todos a mi al rededor se decepcionaran de mi, así que comencé a ocultar mis errores y a fingir que no los cometía, comencé a ocultar mis sentimientos con sonrientes y amigables mascarás que evocaban empatía, comencé a tragar mis lagrimar por miedo a las personas y a los problemas, que el mostrar mis sentimientos me había traído, construí murallas dentro de mi para evitar que las personas me conocieran realmente, aparentando ser una persona transparente y aprendiendo a mentir de la manera mas descarada posible, las conversaciones banales, triviales y sin corazón se convirtieron en mis favoritas, incluso con quienes me atrevía a llamar amigos. Decidí cultivarme a fin de tener tantos temas de conversación como fuera posible para así, evitar que las personas descubrieran lo que realmente soy, por miedo, por cobardía, por idiota...


Hacer esto me regreso el habla, algo que recientemente creí que ya había perdido para siempre, pues puedo hablar de todo, absolutamente todo y la verdad es que soy incluso mejor hablando que escribiendo, pero, cuando se trataba de mi, era como si mi garganta se anudará y me fuera imposible hablar, mi respiración se hacía mil veces mas fuerte y mi cabeza daba tantas vueltas y tantas respuestas posibles a las preguntas que me realmente complicado concentrarme en mi propia voz.


Después de reconocerlo y reconocerme, fui consiente de la censura emocional impuesta por mi miedo sobre todo a ser juzgado, y después de mostrarme fuerte durante demasiado tiempo, ocultando el dolor en mi corazón, evitando llorar, huyendo de todo y de todos por miedo a compartir mis emociones, generando tanta presión sobre el fino suelo de vidrio en el que la mente esta postrada, hasta que por, fin cedió, ya no pudo más, cedió a la presión y los cristales acabaron rompiéndose en miles de pedazos, los cuales se convirtieron en dolorosos fragmentos que no solo me lastimaban al caminar sino que, evitaban seguir avanzando y me frenaban de tal manera que solo podía estar de pie sin poder moverme aún cuando esto doliera también, en la oscuridad, dentro de mis murallas, aislado de todo y de todos, entendí que la fragilidad también forma parte de nuestras vidas, llorar es necesario y no te hace débil, solo te hace HUMANO, así que no me quedo otra opción que ser sincero con mis demonios y con las personas a las que amo, mostrándoles realmente todo el dolor que siento a diario y la impotencia que siento al no poder hablar, pero, no hice esto con la intención de que llegarán y resolvieran mis problemas solo creo que ellos se merecen conocerme de forma sincera, sin mascarás y si alguno decidiera no amarme después de eso, con lo que soy, incluso con lo que no muestro, esa persona es libre de hacerlo pero en el proceso yo ya habría sanado.


"A un hombre le pueden robar todo, menos una cosa, la última de las libertades del ser humano, la elección de su propia actitud ante cualquier tipo de circunstancias, la elección del propio camino.”

- El hombre en busca del sentido, Viktor Frankll



...y hoy yo elijo ser feliz.



Sophia Contreras Barba











Comentarios


bottom of page